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jueves, 24 de noviembre de 2016

Un 24 de noviembre



Me pesan los párpados,
A penas puedo articular palabras,
Pero hoy, 
la vida es de color diferente
Hoy, saludé a la muerte.

Vi en tus ojos el miedo,
en tus manos el anhelo.
Vi en tu mirada el desconcierto;
el desvelo, el desaliento,
¡pero no llegó tu hora!

Duermes mientras yo te observo,
mantienes el constante latido
de un día gris, de lágrimas blancas,
de largas horas; de risas fantasma.

Y entre bocanadas de aire quieres,
Aferrarte a esta vida.
Y aunque a veces pierda las fuerzas,
aunque a veces desespere,
sé que tus ganas, superan todos los miedos
Yo sé que puedes,
siempre recordaremos, 
este 24 de noviembre.



jueves, 7 de abril de 2016

La mirada del toro que piensa



Noble mirada de triste alma,
susurra en silencio tu voz cansada.

Tierra árida y lágrimas entrecortadas,
recuerdo de una mañana dorada.

Verde como la hierba, azul como el cielo,
tus recuerdos vuelan,
tu vida se cierra.

Elevado entre aplausos, 
boquiabierto quedas

¿por qué?, ¿por qué?

Ya no esperas.


martes, 29 de diciembre de 2015

La luna fría



Vaga la luna sin rumbo fijo
 sin comprender lo que el sol dijo,
sin añorar los días de verano,
sin soñar con el mar en calma.

Vaga la luna sin rumbo,
desconocedora de su sino,
lucha por conseguir salir,
sin plantearse nada.

Logra su propósito,
brillando sonríe
se mira al espejo 
se ve sola,
triste luce en soledad






Soraya R. Oronoz

martes, 11 de agosto de 2015

Oasis de luna


Eleva la mirada hasta el cielo,
se cree así libre, sin cadenas, ni preso.

Sueña con largos caminos,
con oasis de luna
y con el sol como abrigo.

Lágrimas de cristal
cubren su triste mirada
a la vista del que mira
y a la vez no dice nada.


Print. Elefante Mariposa Luna. Me Trajeron a Ti.


Soraya R. Oronoz



Licencia de Creative Commons
Oasis de Luna by Soraya Rodríguez Oronoz is licensed under a Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional License.

viernes, 8 de mayo de 2015

Lo que te hace feliz

Nos pasamos media vida buscando aquello que nos gusta, lo que nos llena, aquello que nos hace sentir bien, que nos emociona, nos fascina... pero... ¿qué es lo que realmente nos hace felices?

A continuación os dejo una poesía que expresa lo que siento cuando hago lo que me gusta, y cuando me siento feliz haciéndolo. Tal vez pueda ayudaros a descubrir lo que realmente os gusta, o simplemente, os recuerde lo hermoso que es poder sentir esto.


Lo que te hace feliz

Aquello que te sorprende en la soledad sonriendo, 
eso que hace que te abstraigas de la realidad, 
que cuando miras el reloj,
 te asombra lo rápido que pasó el tiempo.

Lo que elimina tus penas y libera tu ansiedad,
 tus inseguridades y tus miedos.

Aquello que no te cuesta,
 que no supone un esfuerzo, 
sino, un placer banal, 
un simple entretenimiento.

Lo que te hace sentir capaz, 
fuerte, sincero, atento.

 Esas cosas que te reconfortan, 
cuando las estás haciendo.

 Cerrar los ojos y sentir, 
o no sentir nada, pero estar contento.

Dejarte llevar por los sentidos,
 por tu interior, por tus deseos.

 Aquello con lo que te piensas libre, o atado,
 pero con las llaves dentro. 

Cuando la paz inunda las penas, 
las ahoga y hace que se las lleve el viento.

 Cuando ríes sin saber por qué, 
cuando respiras, sin contener el aliento.

Lo que te hace feliz te hace libre,
lo que te hace libre, te hace eterno.


Soraya R. Oronoz



miércoles, 4 de febrero de 2015

Ojos de niño

Sigo mirando con asombro todo lo que la naturaleza me ofrece.
Sigo suspirando cuando reconozco una figura en el cielo.
Sigo riendo, cuando el viento acaricia dulcemente mi pelo.

Mis ojos de infante nunca se cerraron,
mis manos crecieron, y mi corazón permaneció intacto.

La lluvia cae, arrastrando el maquillaje por mi rostro,
haciendo que sienta, que hoy, no es un día igual que otro.
El frescor de la hierba inunda mi pecho,
el canto de los pájaros me recuerda un cuento.

El calor del abrigo me grita que hace frío,
el color de la vida, hace resonar en mi mente una alegre melodía.

La sombra de los árboles, me muestra mi pequeño ser,
y a la vez la grandeza de lo que puedo llegar a ver.

El agua del río siembra la vida, al igual que la sangre que recorre mis venas.

La mirada del gorrión, me hace soñar con la libertad
el vuelo de la paloma me incita a pensar.
El susurro de la cigarra me hace sentir grande y,
el resonar de las campanas, me hace sentir enana.

Oigo con los ojos, veo con los oídos, siento con la lengua y beso en la frente al olvido.
Ojos de niño, no me permitáis caer en el abismo de la adultez,
de esa etapa de ciegos videntes y de sordos oyentes,
no me dejéis perder la ilusión del que sueña eternamente.


                                          Soraya R. Oronoz