No puedo, no se si debería, creo que es imposible, es inútil que lo intente...
¿te suenan estas palabras?, seguro que en algún momento de tu vida has pensado o dicho alguna de ellas, o, lo peor de todo, te las has creído, las has interiorizado y por ende, han aparecido límites infranqueables alrededor de ellas, pero
¿realmente existen esos límites?, ¿son barreras reales?
Los humanos, a través de nuestros pensamientos, de nuestras experiencias o de lo que nos dicen los demás vamos creando nuestro propio yo, es decir, nuestro
autoconcepto o el sentido propio de la identidad. Lo preocupante es, que en la mayoría de individuos, este constructo mental es erróneo, está elaborado a base de falsas creencias, de palabras dañinas hacia uno mismo, de
quiero y no puedo, de puedo pero no debo, de debo pero no quiero.
Nos ponemos barreras, hacemos de nuestra vida una vil marioneta al servicio de límites invisibles impuestos por la sociedad, por la familia, por nuestros maestros, e incluso por nosotros mismos.
Obviamente, cada uno de nosotros somos individuos con nuestras virtudes, nuestros defectos, nuestras capacidades y nuestras limitaciones reales, las cuales, debemos conocer en profundidad para adaptarnos y vivir plenamente sabiendo aceptarnos. Pero, en la mayoría de ocasiones, no son las barreras reales las que entorpecen nuestros actos, si no, esos límites ilusorios creados a partir de ideas ajenas o propias totalmente incoherentes y dañinas.