lunes, 16 de enero de 2017

Una vieja joven

Es curioso como la muerte es la que nos recuerda que debemos vivir.

Valoramos la vida cuando sufrimos una pérdida irreparable, cuando nos dicen que esta se acaba o cuando estamos en el cenit de nuestra existencia.

Lo cierto es, que no vivimos el presente. En estos tiempos en los que pensamos que tenemos de todo, y que podemos hacer todo aquello con lo que soñamos, es probablemente la época en la que menos sabemos exprimir el jugo a la vida.

Entre notificaciones de redes sociales, trabajo, estudios y un largo etc, postergamos lo realmente importante, dejamos para otro momento las pequeñas cosas de las que se compone la felicidad, esas menudencias que pensamos prescindibles pero que, sin lugar a duda deberían ocupar el lugar más privilegiado en nuestro día a día.

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Hace exactamente un mes y un día, que mi padre ha fallecido. Creo que, empezó a vivir cuando le dijeron que debería haber muerto hace unos cuantos años, cuando se topó de frente con el fin de sus días. He de recalcar, que murió luchando, eso, lo sabemos todos los que hemos sido testigos de su batalla.

Al haber muerto mi padre, me veo en la obligación de vivir y, es raro, porque creo que nunca me lo había planteado, es cierto que, cualquiera que me conozca sabe que paso mis horas pensando, escribiendo y reflexionando pero, eran reflexiones un tanto incompletas y vacías. 

Al ver la muerte en los ojos de una de las personas a las que más has querido y querrás en tu vida, te das cuenta de que hay cosas que no deberían dejarse para otro momento y otras, a las que desgraciadamente regalamos muchas horas de nuestras vidas y que no nos aportan nada. 

Quiero viajar, quiero escribir, aprender a tocar la guitarra, crear cosas bellas....

Llevo días que apenas hago más que escribir poesía y ¿sabéis qué? que hasta me sentía culpable por ello y decía "no hago más que perder el tiempo", vamos a ver... ¡amo escribir! ¡necesito escribir! ¿qué problema hay en dejar en el mundo aquello que te hace feliz? ... Que paso menos horas estudiando, pues sí, que la casa no la tengo al día ¿y qué?

Hace unos dos años, alguien me dijo "eres una vieja joven", esa frase no se me borra de la cabeza porque, me hizo pensar mucho. He estado tan centrada en hacer las cosas "que debía" que me he olvidado de vivir.

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(Es curioso que siempre había visto en esta conocida imagen sólo a la vieja y hoy, al buscarla, he logrado ver a la joven por primara vez)


Algunas de las frases más recurrentes de mi padre eran "siempre positivo", "me apunto", y "lo que hagas es lo que te vas a llevar" pues tengo que aprender de ello; apuntarme a más planes, ser positiva y hacer cosas para "llevarme". También me decía "si tú no puedes, nadie puede" y "todo tiene solución menos una cosa" (o algo así, esto último no recuerdo bien como lo decía). 

Todos vamos a acabar en el mismo sitio y, lo único que podemos hacer es disfrutar de cada día como si fuese el último. Vivir más el presente, porque el futuro será el presente de otro momento y el pasado fue un presente ya pasado y por ende disfrutado. Qué sencillo resulta decir "vive el presente" pero, ¡qué difícil es en nuestros días!

No temo cumplir años, ni siquiera temo el momento en que me muera, solo temo el no haber tenido el valor de vivir.

He de reconocer que actualmente no se vivir, estoy en proceso y todo, como bien indico al inicio de este artículo, a raíz de la muerte.

La muerte nos recuerda lo que es la vida, lloraremos ante ella, sentiremos impotencia pero, sobre todo, nos haremos personas ante su presencia y respiraremos de modo diferente.

Dicen que la materia ni se crea ni se destruye, es curioso porque entonces ¿qué pasará con nuestro "ser"? bueno... eso es un tema para otro artículo o incluso para un libro. 

La muerte de un ser querido te hace "despertar" de tu letargo. Creo, que cada día soy una persona nueva, tengo altibajos, pero solo se una cosa y es, que no quiero ser una vieja joven así que, este es mi contrato por el cual prometo empezar a vivir, sin dejar las responsabilidades, pero retomando los placeres que he dejado tanto tiempo de lado.

Firmado: yo

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