jueves, 5 de mayo de 2016

Gen compasivo vs gen egoísta

La suma de los egoísmos personales jamás constituirá una sociedad justa. Sin una ética de mínimos no podremos convivir y en esa ética mínima debe recogerse la necesidad de respeto por todas y cada una de las criaturas que pueblan este planeta.

¿Qué quiero decir con esto?

En primer lugar, que nuestras acciones no deben perseguir fines egoístas sino altruistas, no porque seamos muy buenos sino porque como humanos que somos nos caracterizamos por estar vinculados unos con otros y si cada uno mira únicamente pos su bien sin velar por los demás, sin interesarse por su entorno social y natural acabará por destruir ambos destruyéndose por ende a sí mismo.






¿Nuestra vida se basa en un gen egoísta?

De ser así sería imposible nuestra supervivencia, estamos hechos para compartir, para sentir, para amar y respetar y ello lleva a la necesidad de adoptar una forma moralmente buena de vivir ya que de lo contrario jamás podremos llegar a nuestra meta final, a la felicidad.

Anteponer el bienestar colectivo a un simple bienestarismo personal basado en el egoísmo

Esta es la clave de una sociedad justa y empática, una sociedad en la que cada individuo que la conforma se sabe partícipe de la felicidad ajena, "yo importo para mí, pero importo más para los demás".

El ser humano es una criatura impresionante capaz de hacer cosas realmente hermosas, tenemos la capacidad de crear y la obligación moral de dejar auténticas obras de arte con cada pasito que damos en este mundo.

Crear y no destruir, amar en lugar de odiar, respetar en lugar de imponer una falsa autoridad.

Ningún ser es superior o inferior a otro

El humano tiende a suponerse superior al resto de criaturas vivas, en realidad no entiendo quién le ha dado esa autoridad pero él mismo se la ha autoimpuesto, tomando a consecuencia de ello una forma de vida autoritaria e incluso dictatorial hacia el resto de seres a los que ve como simples esclavos.

Siempre hemos pecado de prepotencia, de pensarnos superiores a otros. Sólo hay que mirar hacia atrás para darnos cuenta del soberano error; esclavos negros, cristianos, judíos... ¿era ético?, ¿es ético que hoy en día esclavicemos a vacas, cerdos, pollos, ovejas...?




Todos tenemos derecho a existir y merecemos respeto



Somos libres para decidir

La libertad, tal como dice la autora Adela Cortina no debe entenderse únicamente como independencia, sino como capacidad de elección.

Como seres sociales y cooperativos que somos tenemos la absurda tendencia a hacer lo que los demás hacen sin hacer una reflexión ética sobre las consecuencias de nuestros propios actos. Esto ocurre en el trabajo, en nuestras relaciones interpersonales e incluso traspasan las barreras de nuestro propio pensamiento que queda anulado frente a las ideas impuestas por otros.

¿Habría ocurrido el holocausto judío si los trabajadores de los campos de concentración y de las SS hubieran realizado una reflexión ética sobre sus actos?

En demasiadas ocasiones nos olvidamos de nuestro poder, del poder de nuestras acciones.

Somos libres para actuar bien, para empezar a construir una sociedad basada en la empatía en su acepción positiva en relación con la compasión.

Y esto, es aplicable a nuestras relaciones con otros humanos y con otros seres no humanos, debemos plantearnos si nuestros hábitos de vida que en esta sociedad maximizadora por desgracia se traducen en nuestros hábitos de consumo son los más éticos que podemos llevar a cabo.

Podemos elegir y debería ser de obligado cumplimiento primar el bien colectivo en detrimento del bienestarismo individual que no nos lleva más que a actuar sin pensar. Hemos confundido el concepto de felicidad. El humano está biológicamente predeterminado para cuidar, para amar, para cooperar y nos necesitamos unos a otros para sobrevivir, los hombres y mujeres de nuestra especie deben bajar su ego y empezar a integrar la idea de que todo ser merece respeto y es que por el mismo hecho de vivir tenemos dignidad, más allá de nuestro género, raza, edad o especie.

En la lucha entre el gen compasivo y el gen egoísta siempre debería primar el primero ya que va de acuerdo con nuestra auténtica naturaleza. La sociedad de consumo nos ha hecho pensar que necesitamos satisfacer innecesidades y que para ello es necesario que unos sean esclavos de otros (en este caso, principalmente las personas de países pobres y los animales) pero ¿es esto real?, nos inculcan la idea de libertad como independencia y ese no es sino el camino hacia una vida sobrevivida y no vivida con dignidad. 

Si conseguimos escalar por encima de nuestro propio egoísmo seremos capaces de recuperar nuestra naturaleza y podremos aspirar a una vida plena, a una vida feliz.

Lo que no es bueno para todos nuestros sentidos no es bueno para nuestra alma.

Cuidar nos hace humanos.

Tú puedes hacer de este un mundo mejor ¿te animas?

Fuentes y enlaces de interés:

- CORTINA, A (2015) "¿Para qué sirve realmente la ética?". Barcelona: Ed: Paidós.

- Educando en la naturaleza "Rumbo hacia una educación sin crueldad" (Soraya R. Oronoz)
  Link: http://educandoenlanaturaleza.blogspot.com.es


Soraya R. Oronoz

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