sábado, 31 de enero de 2015

El verdadero sentido de la empatía

Como todos sabemos, muchas personas que viven en grandes ciudades se vuelven un tanto deshumanizadas para con su prójimo. El constante bombardeo de información, de indivíduos pidiendo por las calles, de pobreza confrontada con excesiva riqueza...hacen del habitante de ciudad un ser un tanto desnaturalizado pero que por lo general tiene acceso a una buena educación que consigue encarrilarle en lo que la sociedad pretende que sea como mero clon de esta especie.

El acceso a una educación de calidad en pueblos y/o ciudades pequeñas en ocasiones es más complicado, lo que produce un incremento de habitantes menos cualificados.

En realidad hoy no voy a hablaros de educación reglada sino de empatía. Desconozco si la empatía es algo que se aprende en la escuela, en casa, en el entorno o es algo que todos llevamos dentro y simplemente debemos desarrollar dejándonos guiar más por el corazón y menos por el cerebro.
















La empatía es la capacidad para ponerse en el lugar de los demás, de experimentar sus emociones y sentimientos y sus vivencias como si fueran propias.

Muchos dicen que las personas de vida rural, por lo general son menos empáticas respecto a los animales no humanos y esto, creo que en parte puede ser cierto. Solo hay que asomarse a un pueblo para ver algunas de las barbaridades que les hacen a muchos gatos, perros e incluso a los animales catalogados como de granja. La diferencia entre una persona de pueblo y una de ciudad es que al menos sabe que el jamón que se come pertenecía a un cerdo y que los huevos que se toma salen de la cloaca de una gallina.
En la ciudad se dice que las personas son más "civilizadas", generalmente se dan en proporción menos casos de maltrato animal pero a costa de un incremento de homicidios, de violaciones, robos...
Un niño de ciudad rara vez sabe que los huevos no salen de la nevera y no suele asociar lo que come con su origen en un animal de esos que va a acariciar cuando va al zoológico o a la granja escuela.

Si me preguntan quienes son más empáticos; si las personas de vida rural o las de ciudad, no sabría que contestar. Lo que queda patente en ambos casos es una carencia de valores que en muchas situaciones no permiten al humano ver más allá de sus propios zapatos.

Creo que la palabra empatía queda relegada a un segundo plano dada la naturaleza egocéntrica de nuestra especie, no obstante, he de reconocer que estamos evolucionando. Aunque a veces sea más sencillo mirar para otro lado, cada vez somos más los que plantamos cara a las injusticias y tratamos de poner nuestra semillita para cambiar la realidad.

Empatía significa grandeza, implica mirar por el pequeño y concederle a la vida una segunda oportunidad.

Deberíamos practicar un poco más este concepto y olvidarnos por un momento de todos los males que nos atormentan porque, mirando por el de al lado conseguiremos dar un sentido más trascendental a nuestras vidas.

Soraya R. Oronoz

7 comentarios:

  1. Como siempre, una reflexión que invita a meditar. La de hoy me llevo a algunas ideas, no todas en total acuerdo, pero siempre enriquecedoras. Déjame compartir una:
    Francamente no considero que la empatía implique ninguna actitud que denote algo de soberbia: "...significa grandeza, implica mirar por el pequeño" en realidad me parece que debiera ser un ejercicio de humildad, es decir la facultad de reconocernos en el otro como entes igual en la creación que compartimos, sin juzgar roles o niveles de importancia.
    Nací en una de las ciudades más grandes del mundo, crecí y me eduqué en una pequeña comunidad rural de apenas 1,000 habitantes. Vivo de nuevo en una gran ciudad desde hace 15 años. Por ello me tocó tu reflexión. Muchas gracias Soraya por compartirla.

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    1. Hola Robeto Ortega. Me alegro mucho de que mi publicación te haya invitado a la reflexión puesto que es un tema bastante complicado de transmitir. Me encanta tu visión de la empatía al relacionarla con un acto de humildad. Pienso que al igual que yo, has tenido la oportunidad de contrastar la mentalidad de habitantes humanos de grandes ciudades y de lugares más pequeños por lo que podrás hacerte una idea muy cercana de lo que trato de plasmar en mis ideas.

      Gracias por tu valiosa aportación. Un saludo;

      Soraya R. Oronoz

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  2. Hola Soraya estuve analizando un poco el contenido de tu publicación respecto al énfasis de la empatía. Me parece interesante que abarques este tema desde distintas concepciones o enfoques.
    Actualmente soy estudiante de Ingeniería de sistemas. Dedico mis tiempos disponibles escribiendo un libro, el cual reúne diferentes temáticas con el propósito de que su contenido no genere controversia entre mis opiniones y los pensamientos del lector.
    Te Recomiendo un libro muy bueno que te servirá demasiado para tu vida profesional, yo lo denomino como <>

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  3. El libro de la verdad... los secretos de club bilderberg

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  4. Hola Soraya. Primeramente, un cordial saludo. Me ha gustado mucho tu artículo, a excepción de la parte donde aludes a que las personas de pueblo somos menos empáticas con los animales o la naturaleza en general. Yo soy de pueblo, y me abrazo a mis perros, a la burra del vecino, a las cabras del cabrero y hasta a las gallinas libres que me dan los huevos más hermosos del mundo. En todas partes hay de todo, y puede que te hayas tropezado con los más deshumanizados, pero por favor, no generalices. Estás tratando un tema con muchas connotaciones, como la NECESIDAD de romper la empatía con los animales a la hora de sacrificarlos para usarlos de alimento. O es que el entrecote del súper no te genera empatía? Cada cosa en su lugar, cada loco con su tema, cada mochuelo a su olivo, sin criticar generalizada mente. Saludos.

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  5. Por cierto, y para desmontar tu argumento, aludo a la famosa foto del Rey Don Juan Carlos I de Borbón cazando elefantes por diversión en África..... educación, clase social, poder....el hábito no hace al monje...Un abrazo, y sigue escribiendo, pero échale una pizca de asertividad!;-)

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