sábado, 30 de mayo de 2015

Vivir con el don de la sensibilidad

Siendo niña, me regañaban en la escuela en muchas ocasiones por no querer quitarme las gafas de sol, o me castigaban porque tenía que salir del aula cuando mis compañeros se ponían a gritar. En numerosas situaciones tenía que alejarme de forma rápida de un lugar o de una persona porque no aguantaba su olor. Lo que no comprendían los maestros era que no aguantaba los ruidos fuertes, que el sol de frente me impedía ver y que olores apenas perceptibles para ellos a mi me revolvían el cuerpo hasta hacerme vomitar.

Aún recuerdo aquellas clases de matemáticas en las que me obligaban a salir al encerado, juro que me recorrían sudores fríos por el cuerpo, la tensión de no saber si lo iba a hacer bien, de ver a mis compañeros atentos, de observar la mirada fija y el serio rostro del maestro, me hacían desmoronarme por completo y llorar tratando de meter mis lágrimas hacia adentro.

Si salía por la puerta de casa y hacía un día soleado, sabía que todo iría sobre ruedas, que nada podría estropear esa jornada, en cambio, si llovía, ya estaba triste y decaída, aunque me alegraba en parte porque siempre he tenido predilección por el olor a hierba y barro mojado.



Si alguien hablaba más alto de lo normal o me decía algo inadecuado le daba vueltas durante horas, días, incluso meses y me sentía realmente triste.

Siempre me sentí diferente al resto de  personas. Me preocupaba por el mundo entero aún siendo muy pequeña; racismo, sexismo, injusticias sociales, maltrato animal... eran temas recurrentes en mis conversaciones y, sobre todo en mis escritos.

Solía irme con gente bastante más mayor que yo, porque su modo de ver la vida, se asemejaba un poco más al mío pero aún así, sabía que eran diferentes a mi.

El único momento del día en el que no pensaba absolutamente en nada era durante mis entrenamientos de gimnasia rítmica, bailando, sintiendo, expresándome a través de mi cuerpo e impregnándome de la melodía que acompañaba mis pasos.

Pasaba horas y horas escribiendo poesías, dibujando o simplemente escuchando música. La paz que me otorgaba un papel y un boli era infinita. La tinta inundando hojas, las palabras saliendo, las emociones y sentimientos liberándose y embelleciendo aquellos folios.

Entonces, no lo entendía pero, pertenecía a ese 20% de personas privilegiadas, a ese no tan pequeño porcentaje de humanos con capacidad para sentir con especial percepción, a esa minoría que los especialistas denominan Personas Altamente Sensibles (PAS). 

A día de hoy, siendo consciente de esta característica mía, trato de disfrutarla a cada momento, de oler la lluvia, de saborear el aroma de la hierba húmeda, a escuchar el canto de los pájaros, a escribir y ver que mis palabras emocionan a otras personas, a imaginar, a luchar por un mundo más justo, a creer en la igualdad y sobretodo, a aceptarme y aceptar a todos y cada uno de los seres con los que cohabito.

Desconozco como vivirán la realidad sensorial las personas de mi entorno, es algo, que siempre me he preguntado, ¿sentirán los colores como lo hago yo?. ¿percibiremos los mismos matices de olores?
¿amarán con tanta intensidad?

Aprender a aceptarse y a valorarse como uno es, es la clave del éxito vital, no en el sentido de ganar mucho dinero, de ser famoso... si no un éxito que te permite pasar por esta vida sin ser un actor secundario, captando la esencia de tu propia existencia y de la de los demás.

El sistema educativo, las familias y la sociedad en general no están preparadas para comprender a aquellos que sienten de forma diferente. Resulta sencillo etiquetar, castigar, ignorar o simplemente no aceptar lo que no se comprende. Debemos abrir los ojos y aprender a dar oportunidades, por que aquello que a simple vista parece extraño, es lo que puede desafiar los límites de los sentidos, aquello que puede trascender. 

El mundo de la creatividad y del arte es en el que más PAS podemos encontrar. No cortemos las alas, demos herramientas para poder volar más alto.

Si te interesa el tema de la Alta Sensibilidad, te recomiendo los siguientes enlaces:

- Altas capacidades y Alta sensibilidad.
   Link: http://altascapacidadesysensibilidad.com/pas-y-test-de-inteligencia/

- La mente es maravillosa, PAS, el don de la sensibilidad.
   Link: http://lamenteesmaravillosa.com/pas-personas-altamente-sensibles/

- Blog, "El don de la alta sensibilidad".
   Link: http://personasaltamentesensibles.blogspot.com.es/


Soraya R. Oronoz

2 comentarios:

  1. São, realmente, pessoas privilegiadas pois extraem da vida tudo que ela possa oferecer...
    O que significa uma existência completa enquanto dure!
    Sofrem mais!
    No entanto valorizam mais as coisas boas, justamente por ter conhecimento delas.
    Gosto de pessoas sensíveis, e lamento por não sê-lo tanto quanto desejo!

    Abraço

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    1. Muchas gracias por tu comentario Onilsepol. Es realmente bueno poder sentir todo lo que la naturaleza y esta vida en general te ofrece. Un saludo.

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